La tecnología echa raíces en el campo

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Campo 2.0. El agro va incorporando herramientas digitales para la gestión y toma de decisiones. (Foto: Google Images)

Soluciones en georeferenciación, aplicaciones, drones y analítica son el nuevo motor que impulsa el agro.

El campo uruguayo ha experimentado la transformación de las formas de gestión y producción en los últimos 10 años, gracias a la incorporación de distintos avances tecnológicos. La tarea manual y más artesanal ha evolucionado drásticamente hacia los automatismos, el monitoreo remoto y en tiempo real. Un paso posterior —que empieza a asomar— es el de la aplicación de big data en el sector.

Las innovaciones apuntan al concepto de optimización de los recursos productivos y tienden a la precisión de los procesos y las técnicas de trabajo, aseguran expertos en el sector.

Por ejemplo, una de las soluciones más expandidas entre los productores locales en la última década es el piloto automático.

Este sistema opera en base a georeferenciación lo cual permite que la siembra, cosecha, o pulverización en un terreno se pueda realizar en forma automatizada y con un altísimo grado de precisión.

«Ya no es el operario quien hace la tarea —si bien está en el equipo— sino que un componente electromécanico o electrohidráulico es georeferenciado por un receptor y a través de un satélite se monitorea la máquina y la guía para trabajar en una zona específica», explicó Germán Aramburo, gerente de AMS en Interagrovial, firma que comercializa la maquinaria de la marca John Deere.

Estos equipos se apoyan en un software que «conecta» en tiempo real el hardware instalado en el equipo con el satélite que recaba la información enviada desde la maquinaria.

Ramón Erro, director de Barraca Erro, —empresa dedicada a la venta de insumos para el campo, desde granos y semillas a maquinaria agropecuaria de marcas como New Holland—, señaló que la tecnología satelital se ha vuelto «algo revolucionario» en los últimos años para el campo uruguayo.

Erro y Aramburo coincidieron en que el beneficio de este tipo de tecnología radica en la optimización de los recursos que dispone el productor: ya sea en el consumo de combustible, la dosificación de los fertilizantes y químicos utilizados, una menor pérdida en la siembra o cosecha por superposición de cultivos tratados o al evitar omisiones en el trabajo sobre el terreno.

Tanta precisión tiene un rédito económico. Según Aramburo, un productor de 1.500 hectáreas que utilice el piloto automático en la siembra, cosecha y pulverización puede lograr un ahorro de US$ 40.000. A eso se suma un menor desgaste de los recursos naturales.

La inversión en una solución de estas características oscila entre los US$ 10.000 y los US$ 20.000. Los pilotos automáticos sirven como complementos para maquinarias que se cotizan entre US$ 300.000 y US$ 500.000, dijo Erro.

El carácter innovador del productor del Río de la Plata, uno de los más competitivos del mundo, y cierta influencia de los empresarios extranjeros que se instalaron en estos años en el país, han inclinado la balanza para la progresiva adopción de tecnología. La zona del Litoral refleja esa evolución.

Costos en la balanza.

La expansión en la adquisición de tecnología de punta tiene como contrapeso los altos costos productivos que hoy enfrentan los empresarios agropecuarios.

Erro entiende que ante este problema, el gasto y «el uso de la tecnología está más centrado en lo que tiene un retorno inmediato».

Ese elemento indice en que la incorporación de drones o soluciones en biotecnología no sea aún masiva, ya que no tienen una relación costo-beneficio ajustada a esta coyuntura de precios.

Para Leonardo Cristalli, CEO de Okaratech, «si bien la situación es difícil, hoy es donde más valor se le puede sacar a este tipo de tecnología» basada en datos, sensores, apps y sistemas integrales.

La resistencia del productor residía en que se lo colocara en el papel de analista de datos y no en el de gerente, argumentó Cristalli.

Con ello en mente salió al ruedo a mediados del año pasado Okaratech, empresa de software dedicada al desarrollo de aplicaciones y sistemas web para la gestión de datos con el fin de «robustecer» la toma de decisiones.

La compañía nació de la alianza entre Okara (firma de gestión tecnológica de tierras / gerenciamiento de proyectos de real estate rural) y la tecnológica uruguaya Genexus.

«Lo que hacemos es registrar todos los datos de las más diversas fuentes que hay en el sector, procesarlos y devolvérselos al usuario como información útil para la toma de decisiones», resumió Cristalli. Para ello se utilizan los datos generados por la maquinaria de precisión, información de suelo, meteorológica, contable e imágenes captadas por drones, aviones tripulados y satélites, entre otros insumos.

La información —concentrada en módulos y aplicaciones que integran una plataforma común— está presentada de un modo sencillo de interpretar por el usuario. Este aspecto es clave ya que «el agro siempre ha sido reacio al tema del software», destacó el CEO de Okaratech.

El canal utilizado por la plataforma es la computadora y, especialmente, los teléfonos inteligentes. «El celular es la herramienta más potente que tiene cualquiera de las personas que toma decisiones en el sector», analizó Cristalli.

La solución trabaja en bussiness intelligence (datos crudos convertidos en información relevante)y big data (gestión masiva de datos para identificar patrones y tendencias) mientras ya exploran la posibilidad de la computación cognitiva (sistemas informáticos capaces de analizar los datos generados).

Sobre estas bases está el futuro del agro, aventuró Cristalli: «El próximo salto productivo en el sector viene de la mano de la revolución de los datos».

FUENTE: http://www.elpais.com.uy/el-empresario/tecnologia-echa-raices-campo.html

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Posted on noviembre 2, 2015 in Noticias

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